Biotecnología reproductiva para mejorar la eficiencia en los rodeos

La aplicación de un protocolo de sincronización reproductivo le permitió al establecimiento Itá Ibotig de la localidad de Mercedes, Corrientes, mejorar los índices y anticipar la preñez un 10 %. La biotecnología reproductiva se introduce en los sistemas con la finalidad de mejorar la ganadería.

ganadería reproductiva
Gracias a la biotecnologia reproductiva, en el establecimiento Itá Ibotib lograron mejorar los índices y anticipar la preñez un 10 %, en comparación con las prácticas habituales de manejo de lactancia mediante el enlatado de los terneros.

En el NEA, la cría bovina se realiza de forma extensiva y, en general, sobre ambientes marginales. Esta situación, lleva al desarrollo de tecnología, como la biotecnología reproductiva, que está orientada a mejorar la productividad de los rodeos.

En este sentido, un equipo de especialistas del INTA Mercedes –Corrientes– propone un protocolo de sincronización reproductiva. Los mismos apuntan a reducir el porcentaje de vacas en anestro, mejorar los índices y anticipar la preñez.

El sitio elegido por los investigadores fue el establecimiento ganadero Itá Ibotig, ubicado en esa tierra correntina. Es una empresa ganadera familiar que se dedica a la cría, recría de novillitos y vaquillas sobre pasturas y a corral, más cría ovina.

Vale aclarar que el estudio de la fisiología reproductiva –iniciado en los años 70– permitió conocer qué ocurre en la hembra, desde el parto hasta el primer celo fértil, para planificar su manejo. Este período, conocido como anestro posparto, es particularmente importante porque es clave para mejorar los índices de preñez en los rodeos de cría.

Aplicando el protocolo

Para lograrlo, Domingo Aguilar –especialista en manejo reproductivo de bovinos y ovinos del INTA– propone la aplicación de un protocolo para la sincronización reproductiva. En otras palabras, esto significa aplicar una serie de fármacos para reducir el periodo de anestro y mejorar la eficiencia biológica del animal.

La duración del anestro posparto es variable y está vinculado a la lactación y a la nutrición o estado corporal del animal”, señaló Aguilar. Además se detuvo en la importancia del balance energético positivo. “Para que esta tecnología funcione y mejoren considerablemente los índices de preñez, es necesario que la vaca gane peso durante la etapa de servicio”, dijo.

Históricamente, para lograr la preñez de las vacas era necesario que coincida el ciclo de las pasturas –momento de mayor producción de materia vegetal– con la necesidad de los animales –servicio–. De este modo, era posible asegurar que una hembra inicie el proceso del servicio con una buena condición corporal para que pueda quedar preñada.

La estancia Ita Ibotig S.A. es una empresa ganadera familiar que se dedica a la cría, recría de novillitos y vaquillas sobre pasturas y a corral, más cría ovina.

El rol de los recursos forrajeros

En este punto, Aguilar destacó el rol de los recursos forrajeros y la planificación de las tareas para asegurar que las vacas se mantenga con un balance energético positivo. “En situaciones en donde la falta de lluvias repercute sobre la cantidad y calidad de los pastos, es necesario considerar suplementar las dietas con diferentes tipos de raciones”, informó.

Resultados preliminares de un ensayo que se realizó en el establecimiento ganadero Itá Ibotig demostraron que, a pesar de la carencia forrajera –causada por la sequía que se registra en la región desde 2020– se logró un 44 % de preñez con la aplicación del protocolo farmacológico, en comparación con el 40 % que se registró con la práctica de enlatado, evaluada a los 35 días de aplicadas ambas técnicas.

“Si bien, a simple vista, los números no muestran grandes diferencias, la tendencia global de la aplicación del protocolo es positiva”, expresó Aguilar. El especialista destacó las ventajas a largo plazo de esta práctica: “No solo permite anticipar la preñez a los 35 días, sino que, además, considera la continuidad de la lactancia de los terneros que se encuentran al pie de la madre, lo que a largo plazo repercute en más kilos al momento del destete”.

“Nuestro objetivo final es que todas las hembras produzcan terneros y lo hagan de la mejor manera posible”, subrayó Aguilar.

El ejemplo Ita Ibotig

En campo Ita Ibotig cuenta con una superficie total de 8.016 hectáreas, de las cuales 7.216 hectáreas son propias y 800 son arrendadas. Allí existen diferentes ambientes: 5.838 hectáreas de altura, 1.205 de bañado, 267 de cañadones y lagunas y 267 de pasturas y verdeos para recría, principalmente.

“Esto es una empresa familiar que tiene más de 150 años”, expresó Tomás Piñeiro, director del establecimiento. “Desde hace muchos años trabajamos con los técnicos del INTA, que son de primer nivel”, enfatizó.

“De hecho, en la década del 70, en este campo se sembraba sorgo que, seguramente fue una idea del INTA”, prosiguió Piñeiro. En ese sentido, subrayó que “el trabajo del INTA tiene un alto impacto en nuestra empresa ganadera.

“Sobre todo en la toma de decisiones”, agregó. “En la actualidad, por ejemplo, se está discutiendo el tema del pastoreo rotativo y acá en la zona ya se está trabajando con esto hace 40 años. Y eso es una validación científica”.

El ABC Rural