Bienestar animal: transportistas denuncian demoras en descarga

La falta de control de parte del Senasa y la desinversión en algunos frigoríficos exportadores, generan un cuello de botella en la cadena cárnica. Los transportistas de hacienda denuncian que deben esperar hasta 14 horas para descargar la mercadería, atentando claramente contra el bienestar animal.

Si bien el movimiento exportador mantiene ocupada actualmente a la mayoría de los frigoríficos de la Argentina, esa misma mayor actividad atrasa la descarga, principalmente por falta de inversión en los establecimientos. El problema de las horas de espera para descargar hacienda en los frigoríficos afecta el bienestar animal.

Desde la Asociación Argentina de Transportadores de Hacienda (Aatha), dicen que es una circunstancia que viene siendo denunciada desde hace más de diez años.

El ABC Rural dialogó con el socio de la entidad y ex dirigente de Aatha, Manuel Lamas, quien advierte su preocupación por lo que sucede, según él, en la mayoría de los frigoríficos exportadores.

“Esta situación es advertida a la industria frigorífica y al Senasa desde hace más de diez años y nunca contestaron. Hoy el incremento de ventas que tiene el sector en el mercado externo acrecienta el problema, porque a pesar del aumento de los ingresos, no se invierte en infraestructura”, expone el entrevistado.

Así, los transportistas denuncian que se producen enormes cuellos de botella, en donde deben esperar –en más de una ocasión- por períodos que superan las diez horas, sin comodidades básicas para afrontar estas prolongadas demoras.

“Hay compañeros que estuvieron más de 14 horas esperando para descargar, con caída de vacunos y, en el peor de los casos, muerte de animales arriba del transporte”, manifiesta Lamas.

“Reciben más hacienda de la que pueden faenar; no tienen capacidad para dos faenas entonces usan de corrales a las jaulas. Por otro lado, la estructura de la industria esta obsoleta, tienen una sola balanza para toda la operatoria, no tienen el suficiente personal o no está involucrado en el bienestar animal”, agregó.

Los que deben controlar

Según los “jauleros”, la situación descripta no es solo culpa de la industria. El Senasa es el organismo que debe controlar estas cuestiones pero “nunca” lo hace.

“El Senasa debe exigir a la industria frigorífica exportadora un plan de acción para modernizar las playas de descargas; no existe un sistema de turnos y no se está regulando esta cuestión”, explicó el transportista.

Considera también que, entre los puntos fundamentales en torno a las regulaciones que el organismo debería implementar, se encuentra el bienestar animal. “El Senasa debe pregonar y defender este aspecto, sin embargo no lo hace”, indicó.

La industria frigorífica en la mira

Los frigoríficos aducen que en los últimos doce años perdieron mucho dinero y no tuvieron capacidad de inversión. Entonces hay un retraso en el sector que provoca hoy graves cuellos de botella a la hora de las descargas.

“Siguen incumpliendo las normas de bienestar animal y las demoras son cada vez más graves”, menciona el transportista, tomando como ejemplo varias industrias en el país.

Frigoríficos dispuestos a revertir la situación

En relación al sector industrial, los frigoríficos reconocen que hay una limitante importante pero que hay predisposición para revertirla. El doctor Mario Ravettino, presidente del Consorcio Exportador ABC, sostiene que esta situación no favorece a nadie y que estas plantas pretenden “que se hagan las descargas, se respete la reglamentación de bienestar animal y faenar los animales lo antes posible”.

De todas maneras, el directivo reconoce que hay un problema que debe ser abordado. Sobre esta cuestión, señala que “los frigoríficos están realizando inversiones muy importantes en esta materia” y explica –en relación a los últimos reclamos de los transportistas- que en el transcurso de la semana “hubo situaciones especiales con jaulas que se adelantaron”.

En declaraciones al diario Clarín, el directivo también hizo referencia a los videos que los transportistas suben a las redes sociales, manifestando su disgusto por las prolongadas esperas. “Mostrando videos que recorren el mundo, no defendemos a la cadena de la carne, nos hacemos mal a nosotros mismos”, estimó Ravettino.

 

 

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