Bienestar animal: entre cuestionamientos éticos y económicos

Desde Rosgan explicaron que el ordenamiento de cupos y turnos de descarga es un claro ejemplo de mejora a la hora de hablar sobre el bienestar animal. "Como sector, esta cuestión debiera instalarse entre las prioridades de discusión, dado que, a diferencia de los granos, lo que se está reteniendo a la espera de descarga son animales vivos", dicen desde el mercado ganadero rosarino.

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A medida que transcurren las horas en el transporte, comienza a generarse un proceso paulatino de pérdida de masa muscular que redunda en un menor rendimiento a gancho.

El intempestivo crecimiento de la demanda de exportación pone bajo tensión varios aspectos de la cadena productiva, entre ellos el bienestar animal, que, trabajando a niveles de capacidad más moderados, parecieran funcionar correctamente.

El engranaje productivo que se puso en marcha en el sector cárnico a causa de este fenómeno, llevó a la industria a realizar importantes inversiones tanto en ampliación de capacidad como en adecuación de las instalaciones existentes para exportar, además de la reapertura de varias plantas que años atrás han debido cerrar.

Aún así la capacidad instalada parece no ser suficiente. Los frigoríficos exportadores se encuentran trabajando al límite de su capacidad de procesamiento.

En ese sentido, un informe del mercado ganadero Rosgan, menciona que el punto es “dónde se mide ese límite o cuello de botella que dispara algún tipo de ajuste sobre el ritmo operativo del proceso”.

A partir de las 24 horas en que un animal se encuentra en tránsito o detenido a la espera de descarga, el porcentaje de desbaste se incrementa considerablemente, demandando más de 15 días para su recuperación.

Existen eslabones muy duros de la cadena que, llevados a tope de capacidad, obligan indefectiblemente a detener la marcha, tal es el caso de la capacidad en cámaras de frío o la capacidad de desposte.

Sin embargo, hay otros eslabones ‘aparentemente’ más flexibles que, ante la necesidad de mantener un elevado ritmo de procesamiento, suelen operarse por encima de su capacidad generando pérdidas ocultas que terminan trasladándose a todo el proceso.

Claro ejemplo de ello es la capacidad de descarga y disponibilidad de corrales de espera pre-sacrificio, en relación a la capacidad operativa de las restantes etapas del proceso.

Las pérdidas se cuantifican

Cuantas más horas pase un animal esperando la descarga, mayor cantidad de kilos pierde. En primer lugar, esta pérdida involucra un proceso de desbaste natural, por pérdida de agua y vaciado del rumen.

Comercialmente, este deterioro forma parte de las condiciones de venta de la hacienda en pie y suele estimarse en torno al 4% a 6% del peso vivo, tras un tiempo de ayuna.

Sin embargo, a medida que transcurren las horas, comienza a generarse un proceso paulatino de pérdida de masa muscular, lo que redunda en un menor rendimiento a gancho.

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Cuantas más horas pase un animal esperando la descarga, mayor cantidad de kilos pierde. (Foto: La Nación).

“De acuerdo a mediciones realizadas, a partir de las 24 horas en que un animal se encuentra en tránsito o detenido a la espera de descarga, el porcentaje de desbaste se incrementa considerablemente, demandando más de 15 días para su recuperación, dependiendo del tipo y estado del animal”, sostienen técnicos del Rosgan. En definitiva, pérdidas que no son factibles recuperar una vez ingresados los animales a planta.

Ordenando el sistema

Mirando hacia un sector muy cercano al ganadero como es el mercado de granos, vemos que similares ineficiencias en las descargas se han logrado salvar sin involucrar grandes inversiones.

Tan solo basta con recordar las largas colas de camiones que solíamos ver a la vera de las rutas y autopistas, funcionando como verdaderos almacenes, ante la falta de capacidad de descarga en la mayoría de los puertos.

Simplemente, un mejor ordenamiento del sistema de cupos permitió adecuar el flujo de mercadería a la capacidad de recepción existente.

Hoy no es posible obtener un certificado de transporte –CTG- para el despacho de la mercadería, sin contar con un cupo de descarga asignado en destino.

En la búsqueda de soluciones estratégicas

En ocasiones, este tipo de deficiencias en infraestructura, no necesariamente demandan inversión económica sino soluciones estratégicas. El ordenamiento de cupos y turnos de descarga es un claro ejemplo de ello.

Como sector, esta cuestión debiera instalarse entre las prioridades de discusión dado que, a diferencia de los granos, lo que estamos reteniendo a la espera de descarga son animales vivos. Y más allá de las pérdidas que nos estamos autogenerando, existe una cuestión ética por atender.

Un cambio de paradigma

En la actualidad, el nuevo perfil de consumidor va más allá del producto, empatizando mucho más con el medioambiente.

Es así que el bienestar animal, en este tipo de productos, se integra cada vez más al proceso racional de decisión de compra.

Visto del lado de los oferentes, promover buenas prácticas en bienestar animal en todas sus etapas, redundará en beneficios económicos, al obtener productos de mayor calidad, reducir las pérdidas durante el proceso y en definitiva propiciar el desarrollo sostenible de la actividad.

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