Análisis de suelo: importancia de su interpretación y diagnóstico

El diagnóstico de la fertilidad de suelos y la recomendación de fertilización de cultivos, contemplan diferentes etapas entre las que se destacan el muestreo de suelo, el análisis propiamente dicho y la interpretación de los resultados.

Hacer un correcto muestreo de suelos asegurará que los resultados del estudio sean más precisos y, por tanto, se podrán tomar decisiones con mayor garantía de éxito.

El manejo adecuado de la nutrición del cultivo constituye uno de los principales factores para maximizar la producción en cada región maicera. El nitrógeno y el fósforo son los nutrientes que con mayor frecuencia limitan el rendimiento, aunque en las últimas décadas es cada vez más frecuente determinar respuesta al agregado de azufre y cinc.

Hacer un correcto muestreo de suelos asegurará que los resultados que se obtengan en el estudio sean más precisos y, por tanto, se podrán tomar las decisiones que se estimen oportunas con la mayor garantía de éxito.

El muestreo representa el primer paso dentro del proceso que lleva a la recomendación de fertilización. “En los últimos años se observa que los errores en el muestreo de suelos son de 3 a 6 veces superiores a los errores durante el análisis de laboratorio”, explicó Nahuel Reussi Calvo, en diálogo con El ABC Rural.

El especialista es ingeniero agrónomo integrante de la Unidad INTA – FCA Balcarce y referente de la práctica en el sector. El entrevistado, reconoce que “para una correcta toma de la muestra de suelo se deberían considerar el momento y profundidad de muestreo según el nutriente a cuantificar, el número de submuestras por muestra (de 25 a 50), los elementos utilizados para la extracción y el acondicionamiento de las muestras hasta su llegada al laboratorio”.

Interpretar el diagnóstico

La etapa de interpretación puede ser definida en términos generales como el proceso mediante el cual se trata de encontrar un significado más amplio sobre información empírica recabada. Generalmente, para una mejor interpretación es necesario conocer el marco y el contexto en el que se realiza la misma -zona, ambiente, dinámica de nutrientes- entre otras variables.

Nahuel Reussi Calvo, integrante de la Unidad INTA – FCA Balcarce.

“La mayoría de los métodos de diagnóstico de deficiencias de nutrientes basados en determinaciones de suelo, contemplan la cuantificación de fracciones inorgánicas lábiles (para nutrientes móviles) o de índices que tratan de extraer una fracción proporcional de nutrientes semejante al que toman las raíces de las plantas (para nutrientes de baja movilidad)”, sostuvo Reussi Calvo.

Vale aclarar que la falta de análisis en los suelos de Argentina conllevó a que el sistema completo esté en crisis.

“Para lograr ventajas es necesario realizar un muestreo correcto, un análisis de suelo y una interpretación y recomendación de fertilización acorde. El costo de esta tarea es muy bajo comparado con otras tecnologías, de 2 a 3 US$/ha mientras se invierten más de 100 US$ en total”, indicó el profesional.

Analizando variantes

La metodología más difundida para el diagnóstico de nitrógeno (N) se basa en la determinación del contenido de N-nitrato en suelo previo a la siembra del cultivo.

“La falta de análisis en los suelos de Argentina conllevó a que el sistema completo esté en crisis”, dijo Reussi Calvo.

Como se trata de un nutriente móvil, el dato de nitratos en presiembra explica muy poco del rinde del cultivo a la vez que el nivel crítico varía según el potencial. En cuanto a la textura, la misma no cambia el nivel crítico del nutriente pero sí el rendimiento alcanzable, una vez que se define el potencial ambiental.

“El aporte por mineralización se puede estimar con el valor de nitrógeno mineralizable de manera de poder ajustar el aporte del suelo. El cultivo antecesor (sea cultivo puente o no) modifica la dinámica de N para el cultivo posterior en la rotación en función de la especie, relación carbono (C)/N de los residuos, tipo de suelo, temperatura, agua disponible y momento y método de incorporación, entre otros.

Por su parte el azufre (S) es un nutriente que se comporta de manera similar al nitrógeno por lo tanto se puede manejar de la misma manera.

Por último, a diferencia de lo descripto para N y S, no todo el Fósforo (P) inorgánico está disponible para los cultivos durante su ciclo de crecimiento. Por lo tanto, utilizar al contenido de P-fosfato del suelo como un indicador de la disponibilidad de P, de la misma manera que se utilizan N-nitrato y S-sulfato para N y S, respectivamente, resultaría en la sobreestimación de la disponibilidad de P.

“El fósforo es un nutriente que responde en suelos con disponibilidad media y baja de nutriente. A diferencia del nitrógeno, los umbrales varían en función del potencial ambiente”, manifestó Reussi Calvo.

Conclusiones de rendimientos

La interpretación de los análisis de suelo y, por lo tanto, el diagnóstico de la disponibilidad de nutrientes puede ser mejorado considerando por factores como el potencial de rendimiento, la textura del suelo, el potencial de mineralización del suelo y el efecto del cultivo antecesor. “Para nutrientes móviles como N y S, el mayor potencial de rendimiento resulta en una mayor respuesta a la fertilización, a diferencia de lo observado en nutrientes poco móviles como P y Zn cuya respuesta no se asocia al potencial”, indicó el ingeniero agrónomo, argumentando además que en el caso de la textura, esta propiedad del suelo “afecta el umbral de disponibilidad de P, pero no el de N”.

El aporte de nutrientes desde la fracción orgánica del suelo (mineralización en suelo) debe ser considerado en el diagnóstico de fertilidad para N y S mediante el empleo del índice Nan. Sin embargo, aun es necesario desarrollar índices que permitan predecir el aporte por mineralización de P.

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