Alfajor: exquisitez argentina que agrega valor a la producción primaria

Triples o simples, industriales, premium o artesanales, cada alfajor tiene su característica particular, y a través de sus ingredientes de elaboración, es un producto íntimamente vinculado a la producción agropecuaria.

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Los ingredientes más comunes y esenciales del alfajor son todos subproductos de la producción agropecuaria, como harina de trigo, almidón y jarabe de maíz, lecitina de soja, leche, grasa vacuna, huevo, azúcar, y dulce de leche y de membrillo, entre otros dulces utilizados como relleno.

El alfajor es una exquisitez gastronómica en la Argentina y uno de los productos más afamados y que cuenta con destacado reconocimiento a nivel mundial. El alfajor no solo es una de las golosinas que más se exportan -se envían a 30 países- sino que es un producto insignia argentino.

Podría hacerse un parangón con el sector agropecuario argentino que -si bien es una actividad productiva y no un producto elaborado como el alfajor- también es un distintivo de nuestro país, ponderado en todo el mundo por su desarrollo  tecnológico.

Resulta válido, entonces, decir que se trata de dos embajadores argentinos, que tienen mucho en común y están íntimamente relacionados, ya que -en definitiva- el alfajor es una golosina argentina que agrega valor a la producción primaria.

¿Por qué? Porque harina de trigo, almidón y jarabe de maíz, lecitina de soja, leche, grasa vacuna, huevo, azúcar, y dulce de leche y de membrillo, entre otros dulces utilizados como relleno, son todos subproductos de la producción agropecuaria, comunes y esenciales como ingredientes del alfajor, tal como se puede leer habitualmente en sus envoltorios.

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En Pergamino “Los Aromos” ofrece una variada gama de alfajores de diferentes tipos y sabores.

Cada uno con sus características particulares

Según datos de la Asociación de Distribuidores de Golosinas y Afines, se consumen 70 alfajores por segundo en Argentina, y actualmente es la golosina más comprada.

Hay alfajores simples o triples, industriales, premium o artesanales, fabricados a gran escala en importantes industrias y distribuidos masivamente, o en pequeñas panaderías de barrio, cada uno con sus características particulares.

Tradicionalmente, a nivel industrial, fue habitual encontrar en el mercado argentino alfajores de legendarias marcas, en general con elaboración por parte de importantes empresas radicadas en grandes centros urbanos.

Como ejemplo, la ciudad de Buenos Aires, localidades del conurbano bonaerense, Rosario, Córdoba o Mar del Plata, y estas dos últimas, más reconocidas y ligadas al turismo, elegidos como souvenirs obligados a la vuelta de una visita.

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Valor en origen por Pymes familiares de la región agrícola

Pero desde hace ya varios años, el alfajor también se popularizó a través de muchas Pymes familiares de localidades más pequeñas, diseminadas en la región agrícola, agregando ese valor a la producción primaria directamente en origen.

Así por ejemplo, desde hace varios años desde Junín se ofrece masivamente el alfajor “La Malocha”, en Pergamino “Los Aromos”, en San Antonio de Areco “La Olla de Cobre” y en San Pedro “Vuelta de Obligado”, todos desde el noroeste bonaerense, o “1823” desde Tandil, en el sudeste provincial.

En Venado Tuerto, en el sur de Santa Fe, está “Caru Ñe”, y en Victoria, en el sur de Entre Ríos, “Chaná”.

En tanto, en el centro de Córdoba, en Villa María se encuentra MC; mientras que en San Francisco se fabrica “Al Ferneé”, el auténtico alfajor cordobés sabor a fernet, la tradicional bebida relacionada con esa Provincia.

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