Alberto Morelli: “La adopción de tecnología salvó al maíz”

Un funcionamiento eficiente del sistema productivo y comercial argentino requiere de un enfoque integral, que contemple acciones articuladas entre sí, con el objetivo de reducir el impacto del  riesgo climático y el de precios en función de su frecuencia e intensidad. Obras de infraestructura, acciones de mitigación tranqueras adentro relacionadas con buenas prácticas agrícolas, promoción de los mercados de futuros, diseño de herramientas de cobertura con seguros y derivados climáticos, y una moderna ley de emergencia agropecuaria, fueron algunas de las temáticas planteadas en la nueva edición del Congreso Maizar 2018, que se llevó a cabo el pasado 22 de mayo en el Golden Center de Parque Norte en la ciudad de Buenos Aires.

Allí, decenas de funcionarios gubernamentales, intendentes, empresarios y especialistas del ámbito público y privado, evaluaron la situación del cultivo y su excelente oportunidad de imponerse dentro de la bioeconomia nacional.

A pesar de la importante sequía que azotó a las regiones agrícolas más relevantes, el presidente de Maizar, Alberto Morelli, señaló que “la inversión en tecnología es una muestra clara de que la apuesta de los productores crece rápidamente cuando el escenario político-económico es favorable”.

Temática abierta a discusión

Entre los centenares de asistentes se pudo discutir el futuro del maíz y el sorgo en el marco de un sistema de agregado de valor relacionado a la Bioindustria. Un nuevo concepto que surge a raíz de las necesidades económicas que tiene el país desde el punto de vista energético y también desde lo alimentario.

El puntapié fue con el aporte de la cadena de maíz y sorgo al desarrollo y las oportunidades en la Bioeconomía. Hubo cuatro salas temáticas que actuaron en simultaneo donde además se vieron la gestión de riesgo agropecuario, las buenas practicas agrícolas como el único camino a la sustentabilidad y las opciones más favorables para obtener rentabilidad desde el plano agronómico.

“Es indispensable desarrollar todo nuestro potencial como cadena, en carnes, lácteos, productos de molienda, bioetanol, biogás y biomateriales”, explicó Morelli en otro orden de cosas. Hay algunos sectores, como el lácteo, que hoy encuentran situaciones particularmente difíciles. “Debemos ayudarlos a sortearlas y trabajar para que la cadena de valor vaya resolviendo los problemas que afectan su competitividad”, cuestionó.

Los desafíos industriales

Por otra parte, hubo temas relacionados a la industrialización, procesamiento y comercialización de maíz y sorgo, para generar agregado de valor. Bioplásticos, las oportunidades industriales y los nuevos mercados para el cultivo de sorgo, fueron algunas de las disertaciones que tomaron eco sobre este segmento.

Además, desde la parte oficial, funcionarios del Gobierno dieron su panorama del momento que atraviesa el sector y lo que aún resta por desarrollar. En ese sentido, marcaron como una limitante la falta de infraestructura y los cambios introducidos en la nueva cultura tributaria.

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