Ahora también quesos de cabra

De la mano de dos emprendimientos familiares, productores toldenses ofrecen una alternativa artesanal para paladares exigentes. Con leche de cabra también elaboran dulce de leche y yogures.

La localidad de Los Toldos, cabecera del partido de General Viamonte, en el noroeste de la provincia de Buenos Aires, desde hace muchos años es reconocida por la calidad de sus quesos Gouda. Estos son elaborados en forma artesanal por diferentes emprendimientos, a través de recetas centenarias traídas por inmigrantes holandeses.

Pero en los últimos años, una nueva alternativa de producción surgió en la zona de la mano de dos emprendedores locales: el queso de cabra, que junto con otros productos derivados de la leche producida por un animal tan noble como poco conocido en la región agrícola central, busca convertirse en un nuevo referente de la gastronomía toldense.

Se trata de dos emprendimientos familiares que buscaron aprovechar al máximo la capacidad productiva de sus pequeños establecimientos, y que observaron en los productos derivados de la leche de cabra una gran oportunidad de negocio, con baja inversión inicial.

Teniendo en cuenta que sus unidades productivas no superan las 20 hectáreas, estos dos pequeños productores toldenses se dejaron seducir por la frase “donde come una vaca, comen 10 cabras”, y es así cómo actualmente elaboran artesanalmente quesos, dulce de leche y yogures, vendiendo todo lo que pueden producir, a partir de una demanda que hoy día supera a su oferta.

En casa y en familia, con mucho esfuerzo y pasión

A través de la elaboración propia de los productos derivados de la leche de cabra, logran cerrar todo el ciclo productivo, que comienza con la cría de animales, continúa con el ordeñe y culmina con la fabricación. Todo se hace en casa y en familia, y con mucho esfuerzo y pasión.

Bruno Moran y su esposa Ariana Culero son los encargados de llevar adelante desde hace cinco años todo el ciclo productivo de las cabras, aprovechando su campo de apenas 12 hectáreas, ubicado a pocos metros del casco urbano de Los Toldos, elaborando quesos bajo la marca “La Cercanita”.

Lo mismo sucede con Silvio Sarco y su mujer Lorena Rodríguez, quienes además de quesos, en su establecimiento también elaboran dulce de leche y yogures bajo la marca “Corral de las Cabras”, aprovechando un campo de solo 20 hectáreas.

Mientras tanto, sus hijos colaboran y aprenden, incorporando desde pequeños la cultura del trabajo.

La elaboración de productos lácteos de manera artesanal, es un emprendimiento que se aplica cada vez más en los pequeños establecimientos rurales, como una forma de aprovechar los recursos de manera eficiente.

A fines de marzo pasado, El ABC Rural visitó ambos establecimientos y dialogó con sus mentores.

Diferenciarse de otras producciones tradicionales de la zona

“Nos parecía interesante hacer algo distinto, generar un ingreso económico extra que se pudiera lograr en familia, en contacto con la Naturaleza, en baja superficie y con una mirada agroecológica y artesanal, para diferenciarnos de otras producciones más tradicionales para la zona, y la leche de cabra tiene muchas bondades que responden a esa demanda”, expresaron los productores.

“Nuestros productos les gustan a la gente que los prueban y vuelven a comprar, por lo que el potencial de la actividad es muy interesante, y la idea es lograr más volumen de producción”, apuntó.

Sobre los beneficios de la leche de cabra, los entrevistados destacaron que “es diferente, tiene más propiedades que la de otros animales, y al tener menos proteína es más digerible y fácil de incorporar, siendo la más parecida a la leche materna”.

Por eso, remarcaron que “en muchas dietas en las cuales se quitan productos lácteos derivados de animales, el queso y la leche de cabra son los únicos permitidos”.

Los emprendedores recordaron que la tradición quesera a través del queso Gouda y la proliferación de otros emprendimientos que posicionan a la localidad de Los Toldos como productora de alimentos diferenciales, colabora mucho con el desarrollo y la difusión de la producción de lácteos a partir de leche de cabra. “Haría falta menos burocracia para la habilitación de este tipo de iniciativas, ya que las regulaciones no están pensadas para los pequeños productores de alimentos fabricados en forma artesanal”, destacaron.