Actual coyuntura de la cadena de la carne de cerdo

Un estudio recién publicado por Ieral, con la autoría de Juan Manuel Garzón y Valentina Rossetti, hace una radiografía de la realidad actual de la cadena de la carne de cerdo. Caída de producción, falta de inversiones, consumo estable con tendencia a la baja y saber cuál será la actitud que tendrá el próximo Gobierno con el sector productivo de carnes, crean un escenario de incertidumbre.

carne de cerdo
(Foto: Frigorífico Qualitá).

El último documento del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) de la Fundación Mediterránea, analiza dos temas vinculados a la coyuntura de la cadena de la carne de cerdo.

El trabajo, que lleva la firma de Juan Manuel Garzón y Valentina Rossetti, desarrolla ambos temas e indican que el primero de ellos tiene que ver con lo que está sucediendo con las principales variables que hacen al mercado, faena de animales, producción, exportaciones, importaciones y consumo interno de carne.

El segundo pone foco en los resultados económicos que están arrojando actualmente granjas de producción intensiva que monitorea Ieral.

A modo de síntesis de ese completo documento, sus autores destacan los aspectos que se desarrollan a continuación.

Menor producción de carne de cerdo

El ímpetu que traía la cadena ha menguado mucho en los últimos meses y lo ha hecho desde la raíz, desde la producción de animales, que parece haber entrado en una meseta de la que está costando salir.

Al cierre del 2019 la producción de carne de cerdo está convergiendo a una tasa de crecimiento de entre 1,5% y 2,5% anual, una gran desaceleración en el ritmo de expansión que se traía desde hace más de una década (+8% promedio año entre 2007 y 2018).

Falta de inversiones importantes

La ausencia de inversiones importantes en nuevas granjas y/o en ampliación de establecimientos existentes (básicamente incremento de madres en producción) es uno de los factores que explica el menor dinamismo.

Otra causa que probablemente esté influyendo tiene que ver con la productividad. Las granjas medianas y grandes se han acercado mucho a los estándares productivos de países líderes, las mejoras de productividad a las que se puede aspirar se van haciendo más pequeñas.

También faltan inversiones menores

En cuanto a las menores inversiones, no se terminan de efectivizar. Las razones son la reducción de márgenes, las restricciones financieras, ciertas fallas en la implementación del IVA (saldos técnicos a favor en el IVA inversiones), y particularmente la incertidumbre respecto al futuro de la economía argentina.

Todos estos factores podrían ayudar a explicar por qué, habiendo interés y oportunidades de negocio en la cadena, sobre todo considerando el contexto internacional, esas inversiones no se concretan.

carne de cerdo inversiones
Faltan inversiones importantes en nuevas granjas y/o en ampliación de establecimientos existentes.

Consumo estable o a la baja

Con respecto al consumo interno de carne de cerdo, el informe de Ieral dice que se está ubicando cerca de los 15 kilos promedio por habitante, pero con tendencia estable o a la baja, que coincide con lo que está pasando con la producción y las importaciones.

Es probable que el año cierre con un consumo igual o levemente inferior al de 2018, lo que es toda una novedad considerando que el mercado interno venía creciendo en 1 kilo por año desde el 2012 hasta el año pasado.

Recuperación en los márgenes

En materia de márgenes, luego de un 2018 adverso para el sector, con rentabilidad negativa durante muchos meses, el excedente económico que obtienen las granjas muestra una recuperación en 2019 en los distintos tipos de establecimientos, aunque con importantes matices que deben advertirse.

En los planteos caracterizados como de productividad baja (2.563 kilos / año) la recuperación de márgenes solo alcanza para reducir el rojo, las granjas llevan perdidos en promedio $2,8 y $0,2 por kilo de capón producido en lo que va del año (establecimientos de 250 y 500 madres respectivamente, a precios constantes de noviembre).

Por su parte, las dos granjas denominadas de alta productividad (3.536 kilos / año) muestran márgenes positivos y superiores a los del 2018 ($7,3 y $9,2, promedio por kilo, 250 y 500 madres), acercándose bastante a los buenos resultados logrados en los años 2016/2017.

El capón, el gran salvador

Si bien los costos han seguido creciendo con fuerza, incluso a mayor ritmo que en el 2018, los márgenes se recuperan gracias al gran desempeño del precio del capón. En efecto, en los primeros 11 meses el capón muestra una suba interanual del 78%, que compara contra el 69% de los costos totales.

Dentro de los distintos rubros de costos, la alimentación (el concepto más determinante) sube al 69% interanual, por debajo de la energía (+80%) y la sanidad (+113%), pero por encima de la mano de obra (+50%) y el transporte (+57%).

Al aguardo de señales del próximo Gobierno

Por último el documento de Ieral reflexiona sobre el momento que vive el país, donde hay un cambio de gobierno y seguramente de políticas económicas y comerciales.

“Es altamente probable –dice- la suba de derechos de exportación sobre granos y harinas proteicas, medida que podría bajar costos de alimentación en establecimientos de producción intensiva de animales, tal el caso de la carne de cerdo.

“Pero, a su vez hay riesgo de suba de derechos de exportación sobre carne bovina (y quizás todas las carnes), lo que se reflejará en menores precios de hacienda y por carácter transitivo de sus animales competidores, caso del capón o el pollo.

“Cuál de estas fuerzas prevalecerá y por lo tanto definirá la ecuación de las granjas, no es sencillo determinarlo a priori. Se requiere tener precisiones respecto de la magnitud de la carga extra (tributaria y/o regulatoria) que el próximo Gobierno aplique sobre unos y otros productos”.

Finaliza diciendo el informe comentado que “si los márgenes se estabilizan en los niveles actuales (y mejor si es un poco más arriba), si el crédito empieza a fluir en mejores condiciones (tasas y plazos) y, por sobre todas las cosas, si aparecen señales claras del próximo Gobierno respecto a que está dispuesto a acompañar el crecimiento de las exportaciones de carnes, podrían volver las inversiones a la cadena, particularmente en granjas de escalas altas.

Nótese que se deben conjugar simultáneamente tres factores que parecen exigentes para el contexto económico y político actual”.

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