A la fecha, la sequía le costará a los productores US$ 2.930 millones

La sequía está incendiando la actividad agropecuaria en la Argentina. Los números comienzan a ponerse en rojo y la situación del productor pequeño y mediano entra en estado desesperante.

la sequía
El maíz se encuentra en una situación límite en casi todas las regiones de producción. Los cultivos sembrados temprano no llegan a granarse y los tardíos atravesando una muy mala situación hídrica.

La lamentable situación provocada por la sequía que hoy asusta al sector tendrá consecuencias drásticas para el bolsillo de los productores agropecuarios. Según la Bolsa de Cereales de Rosario (BCR), la pérdida de ingresos netos del sector productor ya asciende a US$ 2.930 millones.

Esto redunda en menos fletes, menos servicios financieros y de intermediación, menos consumo. En total, el impacto sobre la economía argentina se estima en US$ 4.800 millones, o un 1% de su PBI potencial.

“Ya tenemos entre un 30 y 40% de pérdidas en maíces y un cultivo de soja que si no llueve en las próximas horas también se complicará”, explicó en diálogo con El ABC Rural, el presidente de la filial Pergamino de Federación Agraria Argentina, Luciano Salaberría. 

El productor insiste en que los más afectados serán los pequeños productores. “Son quienes tienen menos espaldas para aguantar este simbronazo, además el Estado no está de su lado”, dijo el dirigente.

Luciano Salaberrría, productor de Pergamino, integrante de la filial local de FAA.

Se pierde a nivel país

En el frente externo, las exportaciones de los principales productos de los complejos soja y maíz caerán en 13 millones de toneladas. Si valorizamos las exportaciones netas del sector a los precios actuales, se estima que dejarán de ingresar al país US$ 2.665 millones, una caída del 10% respecto al total estimado al cierre del año pasado.

Además, el Estado dejará de recaudar impuestos por US$ 1.440 millones, de los cuales US$ 1.040 millones corresponde a menor ingreso tributario por derechos de exportación, y el resto a otros impuestos.

“Vamos a tener productores que no van a cubrir los costos de producción y encima van a tener que pagar retenciones. No es justo bajo ningún punto de vista”, se quejó el referente local de FAA.

Pérdidas directas estimadas del sector productivo

Si bien el estrés hídrico en Sudamérica ha dado sostén a los precios internacionales de los commodities agrícolas, esta suba no resulta suficiente para compensar la menor producción y los costos del sector productor. La caída de rindes en un contexto de suba de costos resulta demasiado aguda, arrojando pérdidas netas por US$ 2.900 millones.

Desglosando este resultado, si bien el precio en Matba-Rofex de la soja a cosecha (mayo 2022) aumentó un 14% entre septiembre del año pasado y enero de 2022. Y el maíz subió un 23% para la variedad temprana y un 12% la tardía, el rinde de la soja ya perdió en promedio un 19% respecto al potencial con el que se hacían cuentas al momento de plantear las siembras 2021/22.

En el caso del maíz, la pérdida de potencial de rinde para los que se cosecharán el próximo abril alcanza el 29%. En tanto que para el que se cosechará a partir de julio de este año se descuenta a la fecha el 18% de sus quintales, en zona núcleo.

Con estos números, el ingreso bruto total esperado por hectárea sembrada ha perdido un 7% en el caso de la soja y un 10% en el caso del maíz, ponderando por la cantidad de hectáreas sembradas de cada variedad.

El ABC Rural

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